La tecnología no es neutral: decide quién vive mejor y quién carga con el costo de lo que llamamos progreso. Decide quién desarrolla todo su potencial y quién se mantiene en relaciones de dependencia; define las relaciones laborales y sociales sin preguntar si se está de acuerdo o no. Ha sido, durante casi toda la historia humana, un saber práctico transmitido entre generaciones, y hoy es parte activa —y muchas veces determinante— del mundo que habitamos.
Buena parte de su desarrollo reciente, impulsado bajo lógicas de mercado y acumulación, ha dejado consecuencias irreversibles, profundizando en el camino problemáticas que prometía disminuir. Esto no invisibiliza la existencia de tecnologías previas y paralelas a esa lógica —muchas de ellas comunitarias y anteriores al capitalismo—, pero sí obliga a preguntarnos qué modelo de desarrollo tecnológico estamos reproduciendo.
Como no se cuestiona su rol —se la asocia casi automáticamente con progreso y bienestar—, rara vez nos detenemos a preguntar: ¿quién y dónde se diseña esta tecnología?, ¿para qué sistemas productivos y sociales está pensada?
¿Qué entendemos por tecnología social?
Queremos relevar la existencia de tecnologías locales, con pertinencia territorial, que desde la autogestión y la colaboración han permitido resolver problemas o necesidades y mejorar las condiciones para la reproducción de la vida.
A ese modo de pensar y hacer tecnología también podemos llamarlo tecnología social: un enfoque del desarrollo tecnológico que busca contribuir al Buen Vivir de las comunidades y los territorios, tomando como base sus propias necesidades; gestando de manera colaborativa procesos, soluciones, objetos, artefactos y adaptaciones accesibles, adecuados y sostenibles económica, social y ambientalmente.
Se trata de desarrollar soluciones a partir de la unión y el diálogo de saberes diversos —académicos, técnicos y territoriales— que, entrelazados, fortalecen procesos locales y aseguran el bienestar de las comunidades en respeto y cuidado de sus territorios.
Objetivo y enfoque metodológico
El encuentro busca reunir a organizaciones sociales, comunidades, equipos técnicos, instituciones públicas, universidades y otras iniciativas interesadas en problemas y soluciones tecnológicas con impacto social, productivo, territorial o ambiental.
La metodología se inspira en el enfoque de dinámicas problema-solución, entendiendo que los problemas y las soluciones no están completamente definidos de antemano, sino que se van ajustando y transformando en la interacción entre actores, conocimientos, tecnologías y territorios: un espacio de diálogo que aspira a trascender lo académico, integrando también lo técnico y lo territorial.
La convocatoria será temáticamente abierta. Los ejes de trabajo se definirán posteriormente, agrupando las propuestas recibidas según sus afinidades.
Modalidades de participación
Ponencias
Exposiciones breves, de 15 a 20 minutos, orientadas a presentar un problema, una solución tecnológica o una experiencia que articule ambos aspectos. Mantendrán una lógica similar a la de una ponencia tradicional, pero podrán utilizar diversos formatos: exposición oral, apoyo audiovisual, póster, demostración u otros recursos pertinentes.
Laboratorios tecnológicos
Espacios de trabajo colectivo donde se presenta un caso concreto para profundizarlo junto a quienes participan, revisando el problema, la solución, los actores involucrados, los supuestos y las posibles reformulaciones.
Invitación a organizaciones y comunidades
Esta primera circular convoca, en especial, a organizaciones territoriales, colectivos comunitarios, cooperativas, agrupaciones de trabajadoras y trabajadores, comunidades y asociaciones indígenas, redes locales, equipos técnicos, instituciones públicas, universidades y movimientos sociales, a ser parte activa de este proceso desde el inicio.
Queremos que este encuentro sea un espacio:
- Plural y horizontal, donde experiencias comunitarias, académicas y técnicas dialoguen en igualdad de condiciones.
- Territorialmente situado, con foco en las necesidades y soluciones tecnológicas propias de nuestras comunidades y territorios.
- Basado en el diálogo de saberes, integrando conocimientos académicos, técnicos, territoriales y experienciales.
- Comprometido con el Buen Vivir, priorizando la sostenibilidad económica, social y ambiental de las soluciones tecnológicas por sobre una lógica puramente de mercado.
- Abierto a inspirar y ser inspirado: un espacio para compartir experiencias, ideas y necesidades tecnológicas de manera colaborativa.
Próximos pasos
- Recepción de propuestas (ponencias y laboratorios tecnológicos): fecha por confirmar
- Comunicación de resultados de la evaluación: fecha por confirmar
- Segunda circular, con programa tentativo e indicaciones de inscripción y logística: fecha por confirmar
- Realización del encuentro: 27 y 28 de mayo de 2027
El formulario para el envío de propuestas y el detalle de plazos se compartirán en la segunda circular.